LAUTARO DORES

CRÍTICA


CONTACTO

La obra de Lautaro Dores transmite un sentido intenso del espacio y del movimiento. Las formas parecen ensamblarse unas dent
ro de otras para comunicar la idea de profundidad y permite al artista simplificar los contornos de sus objetos sin que el cuadro parezca plano.

Dores hace presión sobre la realidad, no quiere quedarse en la periferia, transfigura todo el espacio, el no cuenta, vive. No reproduce, recrea. Libera completamente su temperamento, nos da una imagen íntima. Sus cuadros no son decoración, belleza, orden, sino sólo expresión.

En su paleta, variada, predominan los colores vibrantes. Su pincelada, con una carga matérica importante, nos brinda un ritmo no planeado, es puro instinto.


Maria Mónica Abdala - Crítica.

La sensualidad de la materia pictórica, el poder del color y el vértigo de la expresión irrumpen en la obra de Lautaro Dores para dar cuenta de la invisible tensión que media entre la razón plástica y los movimientos emocionales,entre la certidumbre de lo visto y la ambigüedad de lo sugerido, entre el contorno lineal que describe a un personaje sentado y las grandes machas de color dispersas sobre una atmósfera abierta e indeterminada.

Por debajo de las chorreaduras, los enérgicos barridos de pincel y las tormentosas efusiones de tonalidades, el sentido "Neo Zen" propuesto en el título de Dores subraya la soterrada búsqueda interior de un espacio de beatitud espiritual, y explora la nostalgia de una dimensión supera dora de los conflictos y angustias existenciales que jalonan el camino de la vida.El talante de esa búsqueda gira en torno de la fuente secreta de las emociones y apela al temperamento del receptor; es introspección y llamado, ardor y sosiego, ilusión e incertidumbre.
Un juego de contrarios, en suma, que activa la necesidad y la esperanza de una síntesis, tal vez el arribo al mítico estado zen urdido en el oriente, esa incierta situación del espíritu codiciada por el budismo y expuesta a la tenaz erosión de la realidad.

Daniel Perez.